El Gobierno prepara la licitación de tres obras clave del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, que serán financiadas por el sector privado.
Los detalles de la reglamentación para convocar a la licitación quedaron establecido en la Resolución 311/2025, publicada este martes 22 de julio en el Boletín Oficial.
Las iniciativas, consideradas estratégicas, serán licitadas bajo un modelo de concesión a inversores privados. “Las licitaciones serán de carácter nacional e internacional, abiertas a empresas con capacidad técnica y financiera para llevar adelante los proyectos”, advirtió la Secretaría de Energía a través de un comunicado de prensa enviado a Energy Report.
Las obras seleccionadas son:
- AMBA I, que mejorará la capacidad de abastecimiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires, que concentra el 40% del consumo eléctrico nacional;
- la Línea de 500 kV Río Diamante – Charlone – O’Higgins, un corredor que permitirá la evacuación de mayor generación renovable y convencional que se puede instalar en la región Cuyo a la vez que permitirá evacuar parte de la generación de COMAHUE;
- la Línea de 500 kV Puerto Madryn – Choele Choel – Bahía Blanca, que mejorará la conexión entre la Patagonia y el sistema troncal.
Estas obras forman parte del conjunto de 16 proyectos prioritarios definidos por la Resolución 715/2025, en el marco del Plan de Contingencia para Meses Críticos 2024–2026, que identificó zonas críticas del país donde el crecimiento de la demanda eléctrica no fue acompañado por la infraestructura necesaria.
Según informó Energía, la planificación de las obras se basó en estudios técnicos liderados por la Secretaría de Energía, junto a Cammesa, Asociación de Transportistas ee Energía Eléctrica de la República Argentina (Ateera) y el Consejo Federal de la Energía Eléctrica, entre otros actores del sector.
“El estado actual del sistema eléctrico revela deficiencias estructurales que derivan en cuellos de botella, interrupciones del servicio y altos costos por generación forzada”, informó en un comunicado.
La obra AMBA I, por ejemplo, reducirá la necesidad de generación ineficiente y mejorará la confiabilidad del sistema en uno de los principales centros de consumo del país, donde se concentra el 40% de la demanda de energía nacional.
La Secretaría de Energía determinará el momento y la secuencia de los llamados a licitación de cada una de ellas.
A diferencia de los modelos anteriores, el nuevo esquema se basa en un régimen de concesión de obra, en el cual la totalidad de la inversión, construcción, operación y mantenimiento estará a cargo del sector privado, sin comprometer recursos del Estado.
Con esta iniciativa, el Gobierno impulsa una transformación estructural con “más eficiencia, menor gasto público y mayor participación” del sector privado en la modernización del sistema energético nacional.




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