marzo 7, 2026

Fate cierra tras 80 años: la marca que unió a Boca y River en un patrocinio histórico

La empresa argentina de neumáticos anunció su cierre definitivo este 18 de febrero. Su paso por el fútbol en los años 80 marcó un antes y un después en la publicidad deportiva argentina.

La firma nacional Fate, con ocho décadas de trayectoria en la industria del neumático, comunicó este miércoles 18 su cierre definitivo. Esto reavivó uno de los capítulos más singulares de su historia: haber sido la primera empresa en auspiciar en simultáneo a los dos clubes más grandes del país.
Entre 1985 y 1989, Fate estampó su logo en las camisetas de Boca y River, un movimiento inédito para la época que generó impacto tanto en el mercado publicitario como en el universo futbolero.

El vínculo comenzó en 1985 y se extendió durante cuatro años. Fate abonaba unos 8.500 dólares mensuales a Boca, mientras que River percibía una cifra levemente inferior. En total, la compañía invertía alrededor de 200.000 dólares anuales en ambos contratos, una suma significativa para el fútbol argentino de mediados de los años 80.

La estrategia fue disruptiva. Nunca antes una misma marca había decidido asociar su identidad a los dos rivales históricos en paralelo. En un contexto donde el patrocinio deportivo recién comenzaba a consolidarse como herramienta comercial, Fate se posicionó como pionera.

Durante el período del patrocinio, River vivió uno de los momentos más gloriosos de su historia. En 1986 conquistó la Copa Libertadores y, meses más tarde, la Copa Intercontinental 1986 tras vencer 1-0 al Steaua de Bucarest el 14 de diciembre de ese año.

Sin embargo, en aquella final internacional la camiseta millonaria no pudo lucir el logo de Fate. La FIFA, que por entonces prohibía la exhibición de sponsors comerciales en ese encuentro, no autorizó la presencia de publicidad en la indumentaria.

La llegada de Fate también implicó modificaciones estéticas. River solicitó a Adidas un rediseño específico para incorporar el nuevo auspiciante. El tradicional león diseñado por Caloi fue desplazado al hombro, mientras que en el pecho apareció la tipografía característica de Fate acompañada por la imagen de una llanta.
En Boca, la incorporación del sponsor consolidó una etapa de transición hacia la profesionalización de la explotación comercial de la camiseta.

El patrocinio de Fate no surgió de la nada. Boca había tenido un antecedente aislado en 1967, cuando exhibió publicidad en un buzo. A comienzos de los años 80, la marca “Vinos Maravilla” apareció en la camiseta xeneize gracias a la gestión de Guillermo Coppola.

En 1984, incluso, Boca disputó un partido ante Atlanta con camisetas blancas sin dorsales tradicionales: los números fueron pintados a mano, reflejo de un fútbol aún lejos de la estructura comercial que vendría después.

En 1989, el patrocinio llegó a su fin y fue reemplazado por automotrices como Fiat y Peugeot, ambas bajo la órbita del Grupo Sevel, encabezado por el empresario Franco Macri.

Hoy, con el anuncio de cierre definitivo de la compañía, se cierra también una etapa simbólica para el deporte argentino. Más allá de su actividad industrial, Fate dejó una huella imborrable en la historia del marketing deportivo nacional: la vez que un mismo logo convivió, durante cuatro años, en las dos veredas más apasionadas del fútbol argentino.