marzo 7, 2026

Cae el precio del tomate: bien para el cliente, mal para los productores

En Corrientes Capital, el kilo de la fruta oscila entre $1.600 y $2.000. En el campo esperan que lleguen las heladas para que comience a escasear y los valores de venta al público.

Los precios del tomate comenzaron a caer abruptamente en los últimos días. Desde el sector productivo temen que los valores sigan bajando debido a la sobreoferta que existe en el mercado. La consecuencia: no tendrán ganancias.

El productor hortícola del departamento de Lavalle, José Soto, advirtió sobre el impacto que está teniendo la sobreoferta de tomates a nivel nacional, con una baja abrupta en los precios que pone en jaque al sector productivo.

“Se juntaron muchas provincias en plena producción: Mar del Plata, La Rioja, Salta y Corrientes. Como no ha hecho frío, todas largaron juntas y hay exceso de oferta. La abundancia, en estos casos, termina perjudicando al productor”, explicó Soto a Radionord.

Desde una reconocida verdulería, ubicada sobre Yrigoyen entre La Rioja y Salta, ofrecían la fruta a $2.000. “Los caída del precio comenzó a evidenciarse desde hace una semana. El cajón estaba entre $38.000 y $40.000 y bajó la mitad”, dijo el propietario del local a diario época.

En otras cadenas de supermercados se podían encontrar el kilogramo del tipo perita a $1.690 y el redondo a $2.000. “Los verduleros tuvimos el problema de que compramos caro y de golpe tuvimos que vender al precio de mercado, es decir más reducido”, remarcó.

Un clima atípico y precios en caída

La campaña recién comienza en Lavalle y se extenderá hasta diciembre. Sin embargo, las condiciones climáticas de los últimos meses no han jugado a favor. El intenso calor afectó la calidad del fruto y hubo “poco cuaje en las plantas”, lo que dio como resultado tomates de calidad irregular en los primeros lotes.

Además, la sobreproducción generó un fuerte contraste con las expectativas iniciales. “El precio cayó demasiado”, afirmó Soto en una interesante entrevista con Radionord. Pese a ello, los productores aún tienen esperanzas: “Si viene el frío y hay alguna helada, hay chance de que baje la oferta y mejore el precio. Con escasez, los productores podemos vender mejor”.

Sin margen de maniobra

A diferencia de otros cultivos, el tomate no permite especulación en el manejo de la cosecha. “Una vez que está, hay que cosecharlo porque se pudre. A lo sumo, con el pimiento se puede esperar un poco más”, sostuvo.

El productor también hizo referencia al alto costo operativo que enfrentan los horticultores: insumos, agroquímicos, combustible, mano de obra, energía e impuestos. No obstante, señaló que la estabilidad cambiaria trajo algo de alivio: “Una tonelada de nitrato de potasio que valía 3.000 dólares, ahora cuesta 1.500. Eso da un poco de aire”.

Un año con final abierto

Si bien algunas zonas como Corrientes arrancaron la cosecha en enero con cultivos de doble ciclo, la campaña a nivel general aún está en sus primeras etapas. “Hay mucho por delante, pero el panorama dependerá del clima y de cómo se comporta el mercado nacional”, concluyó Soto.